Si en esta ciudad tuviéramos luz de sol hasta las 8 o 9 de la noche, aunque sea un par de meses al año, mis historias serían más que diferentes. Mi insomnio estaría mejor justificado y tendría menos tiempo para las pesadillas. Caminaría más, correría menos, huiría menos. Habría “más tiempo” para salir a jugar o a correr y los días en la playa serían más largos. Apreciaríamos más la oscuridad de la noche y nuestros sentidos se afinarían de manera diferente. Las mujeres no tendrían tanto miedo a salir solas en horario “pm”. El arte callejero existiría y se expandiría. Quienes gustan de las puestas de sol, podrían salir del trabajo un par de veces por semana y verlas. Las cortinas y persianas de nuestras casas serían distintas para poder dormir “temprano”. Los amigos de barrio serían más amigos aún y quizás la familia, sería menos familia. Gastaríamos un poco menos en luz durante algunos meses. Y tendríamos esa rara sensación de que es temprano, cuando en verdad ya es tarde. Si alguien puede cumplirme un deseo hoy, pediría que el sol dure un poco más, quizás 10 u 11 de la noche. El tiempo suficiente para hacer algunas cosas sola y recuperar al “yo” que se me acaba de perder.
Una canción para una tarde libre y hasta contenta...
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