lunes, 31 de agosto de 2009

Monólogo...


I'm going... Irrelevant... What are you sorry for?... Why didn't you tell me before?... So, do you bring her here?... You begged her to come back?... How? How does it work? How do you do this to someone?... Is it that you had no choice? There's a moment, there's always a moment. I can do this, I can give in to this or I can resist it...



Since when?... We're happy, aren't we?... You're a coward... Just answer the question, is he good?... Better than me?... Don't say it "you're too good for me" I am, but don't say it... You're making the mistake of your life... How do you feel?... Did you ever loved me?... Did you do it here?... Where?... Did you think of me?... When? When did you do it here?... Did you come? How many times? How?...




How was she?... Was she good? You said you wanted to talk about it, let's talk about it! How was she?... Good different?... She was in there when I was in there?... YOU THINK YOU'RE GONNA GET OUT OF THIS ON A TECHNICALLITY?... All right, let's say I had slept with Mark, would you have been able to forgive me?... You'd be ok if you knew that Mark kissed me and had been naked with me and made love to me... Don't! You can't just kiss me and think you're gonna make it all go away... No! I can't, you're a totally different person to me now. I used to think of you as somebody that would never, ever hurt me, ever. God, and now I just can't stop picturing with her, I can't, it doesn't matter what you say, or what you do...

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En líneas generales, son las frases y los reclamos de siempre...

domingo, 30 de agosto de 2009

La tarde en el circo


Jajajaja... Un detalle cirsense

El tiempo se había detenido en el circo aquella tarde, como en la película. No, como en la película no, más bien, de una manera oscura y sombría. Los payasos se volvieron aquellos parecidos a los de mis peores pesadillas. Los animales salvajes en su inmovilidad, inquietaban a la gente que quería huir y no podía. Cerré los ojos para tratar de resolver todo, como si fuera tan solo parte de mi imaginación y no lo logré. De pronto, una luz se posó sobre el trapecio que aún colgaba en un ángulo extraño. Era verde, intensa. Y empezó a bañar de a pocos todo lo que iba tocando. Cayó el trapecio, la luz crecía y todo recuperaba movimiento. Cuando todo empezaba a huir, porque extrañamente todos huyeron de todos, yo me quedé sentada. Con la ilusión de reconocer en esa luz algo de mí misma. La luz se “sentó” a mi lado. Y yo me mantuve cruzada de brazos, casi indiferente. Después de ese suceso tan irreal, me di cuenta del gran poder que tenemos. Hay una parte de nosotros que es capaz de detener el tiempo y darle movilidad nuevamente. Hay una parte de nosotros que es capaz de paralizar todo y darle vida nuevamente. Hay una parte de mí que ha decidido detener todo, a pesar de que los minutos siguen corriendo. Y aunque sé que es posible, no reconozco la razón de la pausa. Pero los más soberbios sobrevivientes del episodio del circo, la llaman tristeza.

sábado, 29 de agosto de 2009

La tristeza es un papel cuadrado, hecho barquito… y ¿se deshace en el mar?


La tristeza es un papel cuadrado. Cuadrado porque no es tan amigable como un círculo, ni tan desequilibrado como un rombo. Y no es un rectángulo porque las esquinas afiladas del papel cuadrado se encuentran equidistantes al centro y motivo del dolor. El papel cuadrado está hecho de recuerdos, por lo general. Moléculas de momentos y detalles, que se adhieren unas a otras con algún sentimiento irreconciliable con la razón. En los bordes del cuadrado, se encuentran partículas de “pendientes”. Aguzadas por su inconsistencia, refinadas por aquellos planes que nunca llegaron a concretarse y afiladas por aquellas cosas que se pensaron de a dos y que no dejan espacio para otros dos diferentes. De pronto, aparece algo o alguien, que decide darle forma al papel. El papel cuadrado por sí solo no podría desaparecer, al menos no en un período que pueda ser concebido dentro del tiempo de vida de un ser humano. Por eso siempre hay algo que le debe dar forma de barquito a la tristeza. Y nótese que el papel cuadrado se transforma estratégicamente en un medio de transporte para poder irse. ¿Pero será que se va efectivamente? ¿Alguna vez pusiste un barquito de papel en el agua, o más bien en el mar (nótese también el carácter salado del líquido elemento)? Tengo dos teorías: Una, en la que el barquito efectivamente se deshace, los recuerdos los detalles y todo lo inconcluso se pierde en agua salada con el paso del tiempo. La segunda y en la que más creo, aunque me cueste aceptarlo, es que el barquito efectivamente se va. Pero como vivimos en un “amigable” planeta redondo, lo más probable es que vuelva, y que de alguna u otra manera, nos reclame el haberlo dejado partir.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Los príncipes de otras princesas (1)

El príncipe de ruta

Él viste de uniforme y se levanta temprano. No conduce autos, pero sí aviones. Es extrovertido, lo justo y necesario para una chica tímida. De aquellos que se sientan a tu lado, aunque existan muchos asientos vacíos. Te pregunta cualquier cosa y se vale de eso para comenzar una conversación de varias horas. Le gustan las películas de suspenso, pero las comedias románticas también. Sabe de pescados y un tanto menos de vinos. Conversa, conversa mucho y es entretenido. Se ensucia un poco cuando come, pero no ronca y deja todo muy limpio. Te invita algo de comer e intercambia productos. Muestra su identificación con orgullo (aquella que al morir deberá poner en su boca) y tiene la misma edad que tú. Cuenta algunas historias interesantes y no se burla cuando no sabes algo. Es de esos que conoces en el camino y que esperas volver a encontrar bajo las mismas circunstancias. Carga su vida a cuestas, en seis paquetes que mete en una bodega con desconfianza. Sin embargo, es capaz de confiar en ti y dejar su computadora a tu cuidado. Inspira confianza también, al punto de que a pocas horas de conocerlo podrías aceptar su ofrecimiento de llevarte a casa. Tiene sonrisa amplia y un bronceado permanente. Pide tu teléfono prestado para llamarse a sí mismo y guardar tu número. Este príncipe tiene algunos sueños que se entrecruzan con los tuyos y un pasado con algunas coincidencias también. No conoce muy bien la capital porque cual nómade ha ido de ciudad en ciudad. Eso ha hecho que guarde pocos amigos y menos amigas. Tiene voz cálida, con la luz prendida y con la luz apagada. Vive lejos, más lejos de lo normal; pero "tiene familia". Te cuenta películas que no has visto y hasta te cuenta un poco las que vas a ver. Este príncipe tiene todas las ganas de ser un caballero, pero no lo logra cuando se topa con niñas poco acostumbradas a esos. Guarda un poco de misterio y te deja las ganas de querer saber más. Es un niño disfrazado de guerrero. Con muchas ganas de volar porque hasta el momento es lo único que ha aprendido a amar.

domingo, 9 de agosto de 2009

3 "adioses" y un hasta mañana

La monotonía de la ausencia del tacto cala en mí una o dos veces por semana. Por instantes, mi cuerpo se separa de mi alma para decirme que "a ciencia cierta" ya no puedo más. Que el rencor ha crecido, que las alas son más grandes que el espacio existente para volar y que las hojas que cayeron en el último otoño no eran más que caricaturas mal dibujadas.

Tu adiós siempre es el mismo, mi hasta mañana siempre es la terca... 3 veces has creído que era lo que necesitábamos y 3 veces me rehusé a creerlo. Mi terquedad puede parecer implacable y la verdad es que no lo es. Es tan frágil como lo son mis sueños interrumpidos cada noche por mis pesadillas. Porque hace meses dejé por escrito, que las "esperanzas" ya las había perdido. Y porque basta con escucharte para sobreentender que mucho de lo que dices no es cierto.

Hoy, la terquedad de mi locura me ha asustado. Creo que ha logrado dejar semillas de agravio y tendencias poco concientes que malgastan nuestra figura. Y en ese punto es que decido que todo se controla y todo se maneja. Hasta soy la ingenuidad personificada, que cree que un par de sonrisas lo cambian todo, lo mejoran. Con todo y eso... Me escucho, me pienso, me veo y me pregunto ¿qué es lo que tan radicalmente me impide rendirme?

¿No pasaron ya los 90 días y las 90 noches? (Min 6:16)



Una volta un re fece una festa e c'erano le principesse più belle del regno. Ma un soldato che faceva la guardia vide passare la figlia del re. Era la più bella di tutte e se ne innamorò subito. Ma che poteva fare un povero soldato a paragone con la figlia del re! Basta! Ma, finalmente, un giorno riuscì a incontrarla e le disse che non poteva più vivere senza di lei. E la principessa fu così impressionata del suo forte sentimento che disse al soldato: "Se saprai aspettare cento giorni e cento notti sotto il mio balcone, alla fine, io sarò tua!". Ma, subito il soldato se ne andò là e aspettò un giorno, due giorni e dieci e poi venti. Ogni sera la principessa controllava dalla finestra ma quello non si muoveva mai. Con la pioggia, con il vento, con la neve era sempre là. Gli uccelli gli cacavano in testa e le api se lo mangiavano vivo ma lui non si muoveva. Dopo novanta notti era diventato tutto secco, bianco e gli scendevano le lacrime dagli occhi e non poteva trattenerle poiché non aveva più la forza nemmeno per dormire... mentre la principessa sempre lo guardava. E arrivati alla novantanovesima notte il soldato si alzò, si prese la sedia e se ne andò via.

sábado, 1 de agosto de 2009

Pasos en futuro


La idea nunca fue asustarte, mucho menos hacerlo más difícil... Y cuando dije que no volvería a querer de la misma manera, no estaba confundida. No.

Solo quería que quede claro... Después de ti, renuncio a las carreras de largo aliento, a esas que te hacen perder la fe estando a mitad de camino. Renuncio a los días soleados y lluviosos, en espera de 7 colores que lo hagan valioso y perfecto. Me quedo con el riesgo, con los miedos, con las ganas... Dejo las falsas esperanzas y las anémicas ilusiones. Dejo los saltos al vacío sin paracaídas, me quedo con grandes bolsas de papel que desaceleren el aterrizaje. Renuncio a la espera desmedida y vuelvo a encontrarme con un "yo" más práctico, menos romántico e idealista. Después de ti, se acaba la fe silenciosa... Y la cambio por una tarde de segundos de realidad cómoda y placentera.

El problema de mis decisiones es que las tomo en futuro. El problema es que el después de ti aún no llega. El problema es que no te veo como problema y me quedo con tu afecto. El problema es que sigo en la carrera, en medio de la lluvia y resolanas pasajeras. El problema es que sigo cayendo y la anemia de mis ilusiones es lo único que detiene mi caída. El problema es que creo en mi espera y no dejo de creer. El problema es que, de algún modo, mi fe no se ha conmovido y el "después de ti" parace bastante lejano.