
SILENCIOS...
Porque no tengo mucho que decir,
porque no quiero repetir lo mismo.
Han sido unas semanas de silencio, unos días de poca producción y de mucho pensar y darle vueltas a las cosas... De más lágrimas, sí, pero también de muchas risas. En fin... días que me han servido, pero lo suficientemente irrelevantes como para olvidarlos prontamente.
Lo malo (o lo bueno) es que finalmente siento que no me hallo... Y no solo me refiero a mis amigos de AQUÍ, y a los lugares de AQUÍ, y a las costumbres de AQUÍ, y a la forma de vivir AQUÍ! Creo que si volviera a viajar, sentiría un poco lo mismo... No lo sé con certeza, pero creo que así sería. Sea como sea, mis silencios se deben a mi inconformidad con todo, abro la boca para renegar y eso es evidente, pero hasta el momento no he podido evitarlo.
Me encuentro en una nubecita de confusión o más bien, la nube está en mí. No sé si quiero trabajar, no sé si quiero estudiar, no se si quiero estar aquí o allí... de pronto no sé nada. Y como no sé nada y no me gusta decidir sin saber, les cuento lo que paradojicamente he decidido: HE DECIDIDO NO HACER NADA. Más que eso, he decidido hacer todo porque todo suceda. Estoy estudiando francés (por si me voy), he mandado mi cv por todos lados (como para ver si me quedo), he empezado a postular a prácticas en el extranjero (a ver si me voy), busco becas todo el tiempo (por si acaso...), busco contactos aquí y me entusiasmo con algunos proyectos (por si finalmente... me quedo). Y así!
Con esto lo que me queda es... Decidamos cuando haya algo por decidir. Mientras tanto, vivamos todo, probemos todo y hagamos todo lo posible porque todo sea posible. Ya le grité al mundo, ya me senté a pensar sobre él y ya le dije de forma serena lo que pienso hacer; de hecho ya lo estoy haciendo. Ahora, me toca esperar... esperar la respuesta que el mundo tiene para mi. No suelo creer en el destino, al menos no suelo encargarle el mío (jaja), pero como no sé qué hacer... eso es lo que hago.