Tengo a alguien… a medias y a la vez lo tengo de verdad. Alguien que duerme poco cuando estoy a su lado. Mantiene sus ojos a media vigilia para poder cuidarme y estar pendiente de mí. Alguien que me da amuletos una o media vez por semana para que nada me pase en mis sueños, ni en la realidad. Tengo a alguien que acompaña mis almuerzos y mis cigarros al pasar las horas. Alguien que me espera y no me espera, pero que de algún modo siempre está a tiempo. Deja su aroma en mis mantas verdes azuladas y eso hace que no deje de recordarlo. Alguien que piensa en mí algunas horas del día y que conversa conmigo para hacer que los minutos pasen más rápido. Escucha mi voz de noche y yo escucho la suya, como si fuera una estrategia calculada, y a veces, hasta nos hacemos creer que es indispensable. No sé si existen los ángeles de la guarda, pero existen las personas que nos cuidan; en el día a día y en nuestros imaginarios. Tengo a alguien que me escucha siempre, aunque el cansancio haga parecer que no. Tengo un héroe y un villano en mis pesadillas; pero en cualquiera de los casos, prefiero soñar con él que con mundos paralelos. Se acuerda de mí algunas mañanas y sus palabras suelen desearme un buen día. Alguien que duda de lo que siento y a la vez, no se cansa de confirmarlo en cada paso que damos juntos. Tengo una extensión de piel que abriga las madrugadas más frías y que toma mi mano para que no me pierda cuando bajo por escaleras que no conozco o que no veo por falta de luz. Tengo alguien que sabe (o no) cómo hacer para producir un determinado voltaje en mi espalda; números enteros y fraccionados de escalofríos; más de una especie de mariposas, dulces y amargas. Es alguien que quiero y que parece quererme. Alimenta mis celos en cantidades variables: A veces con cucharitas de café de plástico descartable… A veces con barriles sólidos y resistentes. Alguien a quien extraño un poco cada noche y nunca tanto porque no quiero que huya de mí. Tengo a alguien que se preocupa de mis comidas y un poco de mi economía. Alguien que hace planes conmigo y que como yo, gusta de olvidarse si se cumplirán o no. Tengo partes de él (de diferentes tipos de material) regadas en mi habitación, que veo y conglomero para sentirlo más cerca: Madera, arena, plata, plástico, pluma, algodón. Alguien que no sé si guarda mis pensamientos, pero los sabe. Tengo a alguien que me motiva por las mañanas, me inspira por las tardes y me excita por las noches. Es alguien que guarda secretos en cajitas, como yo. Alguien que sabe mis miedos más grandes, incluso los que tienen que ver con él, aunque no con precisión. Tengo a alguien que significa para mí, más de lo que se imagina… Y que dice quererme de una manera, que yo tampoco puedo imaginar. Desbarata mis formas de pensar más acartonadas y calma mis dudas con besos intermitentes. Tengo a alguien en quien confiar, alguien con quien contar, alguien a quien cuidar, alguien por quien sentir, alguien sin quien parar… Y si puedo decirle algo mientras lee esto, le diría que perdone mi insomnio… Que perdone también que no haga lo mismo por él o que perdone el hacerlo en exceso. Le diría que en este mismo segundo (y nótese que no sé en qué segundo de esta vida, eso se dará) pienso en darle un beso, que con movimientos torpes se convierta en un abrazo y luego en algo más… Le diría que algún día, más pronto que lejano, quiero un “final de día” que continúe con un amanecer tranquilo para despertar de su mano… Con lluvia o con sol, eso es lo de menos… ¿Lo demás? Ya vendrá solo, si es que quiere venir…
Canción para dormir con alguien... o despertar...
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