Nunca me había tocado vivir la desaparición de un individuo que me agradara tanto... Bueno, hasta ahora.
Lo conoci de manera, digamos, poco natural. Una amiga mía, que en realidad no es mi amiga, si no que es amiga de un chico que tampoco es mi amigo, pero con quienes comparto lazos por esto del intercambio, le dio mi correo. Aparentemente, de forma amable y sin que yo supiera nada se encargó de ayudarme a buscar piso. Claro que nunca lo encontró, ahora pienso, quien sabe si de verdad lo buscó.
Conversamos una vez por el "bendito" msn. Y luego, desapareció. Ya luego de unos días, después de haberme mudado, volví a hablar con él; era un viernes por la noche. Habíamos decidido, mis amigas y yo, no salir (ya ni siquiera recuerdo por qué). Hablamos de tonterías, de si me gustaba Málaga, el clima, bares, que sé yo. De todo aquello que solo se le puede preguntar a un malagueño, a alguien que vive y vivió toda su vida acá; y no a aquellos que están de paso como yo y que por cierto, conforman la mayoría de mis conocidos acá en Málaga. Como era lógico, en una noche de viernes... se fue. Yo, después de varios días de amanecidas ininterrumpidas, solo con el afán de conocer las noches de Málaga, y por consiguiente de varias mañanas y tardes durmiendo... obviamente, el viernes por la noche no podía dormir.
Pasé toda la noche despierta, conversando con amigos de Perú, leyendo periódicos, viendo fotos... Alrededor de las 5 de la mañana Jose (porque también se llama Jose) volvió a aparecer en el msn. Me contó de su noche y yo le expliqué las razones de mi insomnio... Nos quedamos conversando. Le dije que si quería podía ir a dormir... Y nos quedamos conversando. Me dijo que le envíe una foto, lo cual para mi era completamente nuevo... Y nos quedamos conversando. Después de 2, 3 o 4 horas (no lo recuerdo bien), me preguntó si por fin me había dado sueño. Le dije que sí y nos fuimos a dormir.
Poco pasó para que quedáramos en vernos. Yo viajaba a París el jueves y despedíamos a una amiga el día anterior. Así que finalmente, quedamos en vernos el lunes. El llegó tarde, pero no me importó porque nos veríamos en mi piso. Además, tuvo la amabilidad de decirme que se iba si me parecía muy tarde, pero le dije que no. Bajé a buscarlo y por primera vez, reparé en uno de nuestros temas de conversación. Tiene minusvalía sensorial. Tiene un campo visual reducido y oye, pero con audífonos. Recién al verlo entendí la magnitud de lo que le pasaba.
Lo conoci de manera, digamos, poco natural. Una amiga mía, que en realidad no es mi amiga, si no que es amiga de un chico que tampoco es mi amigo, pero con quienes comparto lazos por esto del intercambio, le dio mi correo. Aparentemente, de forma amable y sin que yo supiera nada se encargó de ayudarme a buscar piso. Claro que nunca lo encontró, ahora pienso, quien sabe si de verdad lo buscó.
Conversamos una vez por el "bendito" msn. Y luego, desapareció. Ya luego de unos días, después de haberme mudado, volví a hablar con él; era un viernes por la noche. Habíamos decidido, mis amigas y yo, no salir (ya ni siquiera recuerdo por qué). Hablamos de tonterías, de si me gustaba Málaga, el clima, bares, que sé yo. De todo aquello que solo se le puede preguntar a un malagueño, a alguien que vive y vivió toda su vida acá; y no a aquellos que están de paso como yo y que por cierto, conforman la mayoría de mis conocidos acá en Málaga. Como era lógico, en una noche de viernes... se fue. Yo, después de varios días de amanecidas ininterrumpidas, solo con el afán de conocer las noches de Málaga, y por consiguiente de varias mañanas y tardes durmiendo... obviamente, el viernes por la noche no podía dormir.
Pasé toda la noche despierta, conversando con amigos de Perú, leyendo periódicos, viendo fotos... Alrededor de las 5 de la mañana Jose (porque también se llama Jose) volvió a aparecer en el msn. Me contó de su noche y yo le expliqué las razones de mi insomnio... Nos quedamos conversando. Le dije que si quería podía ir a dormir... Y nos quedamos conversando. Me dijo que le envíe una foto, lo cual para mi era completamente nuevo... Y nos quedamos conversando. Después de 2, 3 o 4 horas (no lo recuerdo bien), me preguntó si por fin me había dado sueño. Le dije que sí y nos fuimos a dormir.
Poco pasó para que quedáramos en vernos. Yo viajaba a París el jueves y despedíamos a una amiga el día anterior. Así que finalmente, quedamos en vernos el lunes. El llegó tarde, pero no me importó porque nos veríamos en mi piso. Además, tuvo la amabilidad de decirme que se iba si me parecía muy tarde, pero le dije que no. Bajé a buscarlo y por primera vez, reparé en uno de nuestros temas de conversación. Tiene minusvalía sensorial. Tiene un campo visual reducido y oye, pero con audífonos. Recién al verlo entendí la magnitud de lo que le pasaba.
Nos quedamos un rato en la puerta del edificio fumando y luego, subimos a la cocina del piso a tomarnos las cervezas que él había comprado. Escuché sus historias y me divertí... Eran tristes, divertidas, emocionantes... Las de su trabajo fueron las que menos entendí. Me costaba hablarle, prefería escucharlo. Pero poco a poco se hizo una conversación como cualquier otra.
Volvimos a bajar para fumar. Mientras estábamos en el ascensor me dijo "¡si quieres me puedes dar la mano, que no me la voy a quedar!". Se la di y lo ayudé hasta que salimos del edificio. Nos sentamos en la puerta y seguimos conversando. Me miró y me besó la mejilla... Yo me recargué sobre su hombro y seguimos conversando. Nos miramos y me besó la mejilla... Compartimos un cigarro más. Me miró u me besó la mejilla... Me paré y me arrodillé delante de él. Lo besé. Nos abrazamos y seguimos cnversando.
Después de un rato subimos a mi cuarto y compartimos todo lo que hubiera por compartir esa noche. Canciones, historias, videos... Conversamos, nos abrazamos, fumamos, nos besamos y nos quedamos dormidos; todo eso como en una rutina constante. Después de aproximadamente 18 horas juntos, yo no me había cansado de él, pero creo que él sí de mí. Como a las 6 de la tarde lo acompañé a la puerta del edificio. Me dijo: "¡Un gusto haberte conocido!" Ahora esa frase, me suena cada vez más a despedida. Nos besamos por última vez y se fue.
Yo me fui a París y el consiguió un muy buen trabajo. Regresé a Málaga, conversamos un par de veces más, hasta que dejamos de hablar. No sé nada de él y me gustaría saber, aunque no volviéramos a vernos nunca. Debo confesar que lo extrañé esa mañana tormentosa en Málaga y seguro me acordaré de él este viernes que tampoco saldré. Aún no me arrepiento de nada de lo que pasó ese día. Aún espero encontrármelo en el msn y seguir conversando. Aún me siento feliz por haberlo conocido. Es una reyita de experiencia que se suma a todas las que estoy coleccionando en este viaje. Pero es una experiencia diferente, especial... Porque es el primer chico que en verdad me gustó acá... Pero también, el único que desapareció.