domingo, 6 de septiembre de 2009

Estaciones, trenes y pasajeros (1)

El abuelo del barrio se sentó a su lado (no sé porqué, pero siempre me lo imagino ciego aunque no lo sea). La joven se arrimó apenas para que pudiera entrar en el asiento. Ambos sonrieron y una canción sonaba en sus mentes cuando se vieron. Cabe decir que el abuelo no era tan abuelo, ni la joven tan joven... Eran las 8:55am. y ella llevaba prisa. El reloj de él estaba adelantado y marcaba las 9:10am. Si esa hora hubiera sido verdad, ella iba tarde y a él, como siempre, le sobraba el tiempo. El le preguntó si había salido el sol. No porque fuera ciego, si no porque era uno de esos días en los que se siente un calor extraño, pero al mirar al cielo, resulta imposible encontrar un rayo siquiera. Llegaron a la estación "Ciudad universitaria" y ella susurró un "hasta luego". Él no pudo responder, pero se quedó con su aroma.

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