lunes, 26 de mayo de 2008
Entre el tronco caído y la sombra del árbol (Primera parte)
Me tomo un descanso (nuevamente) del horrible trabajo que tengo que presentar mañana y que obviamente, recién voy a empezar (12:45am hora Málaga). Pero antes, voy al baño!!!
Ahora si...
Había una vez un conejito, silencioso, tímido y reservado, que no veía más allá de su rutina. Ella, la conejita, era un poco diferente. Tímida también, más tímida que él incluso, pero con ansias de ver un poco más allá de los límites del bosque en el que le había tocado crecer. Se conocieron en un tronco caído, de esos que conviertes en tu lugar de refugio y se hicieron amigos, mientras conversaban en silencio.
Para ella, todo fue muy obvio al principio, todo era cuestión de unas miradas por la tarde. Para él, era un sueño que le permitía salir de la realidad monótona que lo envolvía, un refugio, o más bien un tubo de escape. Caminaron juntos hacia la sombra de un árbol y en silencio (como siempre) se entendieron a la perfección. Ella quería decir más y que él le dijera más, pero no sabía cómo. Él se escondía en su timidez y solo se mostraba a través de su mirada, mientras llevaba a sus pulmones un aire diferente. Así pasaron varias semanas... Entre el tronco y la sombra del mismo árbol. Sin pronunciar palabras, sintiendo... Con miedo a decir lo que tenían en la punta de sus hocicos.
Las muestras de afecto eran mínimas, pero significativas. Con algunos detalles él trataba de pedirle que no se fuera nunca. Y ella a través de sus cartas, mantenía el silencio, pero al menos las enviaba. En un par de días de distancia, mientras la conejita disfrutaba sola del tronco de siempre, conoció a una liebre. Una liebre que gustaba de las aventuras sazonadas. Le gustaba además brincar entre las líneas blancas que pudiera encontrar en el bosque. Él no hablaba su mismo idioma, pero podían conversar... Claro está, solo cuando la liebre dejaba de saltar entre líneas. Ella pudo conocerlo y reconocer que no era él con quien quería compartir aquel tronco.
La indiferencia del conejo empezó a inquietarla, más aun habiendo notado que solo con él podría compartir la sombra de SU árbol. Y ahí la van a ver, si caminan lento por el bosque... esperando entre el tronco y el árbol... en silencio. Maquinando la forma de poner en palabras, aquello que hasta ahora no ha tenido el valor de explicar.
domingo, 25 de mayo de 2008
Maldita incertidumbre!
No saber... esperar... creer que sí y luego que no... estar a la expectativa... quedarme en silencio.... hacerme la fuerte o la valiente... no contestar y contestar demasiado rápido... creer en ti... tratar de olvidar y pasarla bien... besar... arrepentirme... divertirme.... creer que puedo divertirme... cerrar los ojos... dormir y soñar contigo... caer de la nube más alta... volver a subir... sentirme querida y luego ignorada... sentirme querida nuevamente... extrañarte... sentir (o creer) que me extrañas... esperar a que sea la próxima vez... buscarte... escribirte... volver a esperar... verte... quererte (un poquito).
jueves, 22 de mayo de 2008
No es que no te quiera, es solo que no te extraño!
Hace poco recibí la llamada de mi madre... Me comunicó que no podía postergar la fecha de mi regreso a Lima, que si quería quedarme hasta agosto debía comprar un nuevo pasaje. Con ello se derrumbó toda expectativa que pudiera tener acerca de quedarme un mes más disfrutando de Málaga, de sus pueblos, de su feria (que solo es en agosto), de sus noches, de sus erasmus (jajajajaja), etc. Pero ni modo. Es solo que el hecho de no poder postergar mi regreso, hace que tenga menos ganas aún de regresar. Y es que admitámoslo... Viviendo Lima, con toda nuestra vida allá, con planes hechos y demás; resulta difícil (para algunos) pensar en vivir en cualquier otra parte del mundo. Habiendo vivido 3 meses en Málaga, me quedan muy pocas ganas de regresar...
No extraño la comida (porque estoy orgullosa del ají de gallina que cociné ayer).
No extraño la noche limeña (no tengo un sargento o un tizón, pero tengo un SHAMROCK... en el cual le consultan a la gente la música que se va a poner, bueno le consultan a los clientes fieles).
No extraño conocer gente en Lima (acá conozco españoles y erasmus... Si hiciera un recuento entrarían alemanes, ingleses, irlandeces, franceses, italianos, brasileños, austriacos, belgas, marroquíes, mexicanos, chilenos, ecuatorianos, holandeses, chinos, coreanos - del norte y del sur- estadounidenses... y podría seguir contando).
No extraño ser testigo de algún escándalo callejero (los españoles son escandalosos y es muy fácil enterarse de los problemas de la gente, jaja).
No extraño viajar (acá se viaja todo el tiempo, y no solo porque soy extranjera; si no que hay vuelos muuuuy baratos).
No extraño vivir acompañada (extraño a mi mami y a mi familia, pero he asumido rápidamente lo que significa vivir sola y me encanta!).
No extraño cruzar la pista cuando el semáforo está en rojo (los españoles lo hacen más seguido que yo).
No extraño ni el bembos, ni los anticuchos, ni el pollo a la brasa (rápidamente fueron reemplazados por las patatas asadas, los kebabs y los shawarmas, jajajajaja)
No extraño la universidad (Acá nadie va a clase, por lo cual es un poco difícil aplicarse, pero una vez que lo logras, es muuuuy sencillo).
No extraño el desempleo (los españoles están súper preocupados, el paro sigue en aumento).
No extraño a los inmigrantes (no solo porque soy una de ellos, si no también porque Málaga es de las ciudades que más extranjeros recibe).
Y así podría pasarme horas, si no lo hago es porque tengo que leer para un curso. Pero bueno... En serio Lima, no es que no te quiera, es solo que LA VERDAD, NO TE EXTRAÑO NI UN POKITO!
PD: Los amigos y la familia son lo único que vale el regreso!
martes, 20 de mayo de 2008
Helado de fresa

El "te echare de menos" de hace dos post, tuvo un final feliz... casi de película desde mi punto de vista. Y digo casi, porque no fue algo rimbombante ni mucho menos, pero fue la clase de detalle que siempre nos gusta vivir, venga de quien venga, o no?
Habíamos dejado la acción, cuando el individuo este se fue de viaje a Almeria y Melilla; yo por mi lado viajé a Barcelona. Regresé el miércoles 14 y el debía regresar el domingo 18 (obviamente, por las circunstancias de la disque relación que mantenemos, pues no tenía la más mínima idea de a qué hora). Por suerte, el cumpleaños de Carmen y de Betto (mi amigo y queridísimo por toda erasmus que pasa por la barra del Shamrock) hicieron que el fin de semana se hiciera ligeramente más llevadero. Claro que igual fue el fin de semana más largo desde que llegué a Málaga, y no solo porque salimos de miércoles a domingo, si no también, porque aunque me cueste confesar, la ausencia de este individuo y la "separación" por el tema de los viajes no me tenía tranquila.
Pasó el fin de semana, en medio de franceses, belgas, brasileños, mexicanos, alemanes, austriacos... etc. Todos muy divertidos, pero lejos del "tipo" de diversión que yo quería para mi fin de semana. La pasé muy bien igual, no le reprocho nada a mis 5 días de alcohol y diversión!
El sábado, o bueno, ya domingo regresé con Carmen a casa. Eran las 7:30am. Discutimos un rato por un marroquí que se viene interponiendo en nuestro camino (jajaja), pero la historia podría ser digna de todo un post, así que no la contaré ahora. Se quedó un rato en mi casa y luego se fue a la residencia. Me disponía a dormir con mucha dificultad por 2 motivos... Una basurita en mi ojo izquierdo y una pestaña en mi ojo derecho. Apenas empezaba a conciliar el sueño, como a las 9:30am. cuando sonó mi móvil...
Entre sueños vi quién me llamaba a esas horas de la madrugada y vi su nombre. Me desperté de un salto. Contesté...
- Hola!!! Cómo estás?
- Cómo estás?
- Yo bien y tu?
- Aquí... Acabo de llegar después de 8 horas en barco.
- Y, ¿Qué tal Melilla?
- Bien, trabajando... ¿Tú? ¿Estabas durmiendo?
- No podía porque me fastidia el ojo izquierdo.
-¿Te apetece que vaya a tu casa y hacer algo?
- ¿Qué me trajiste de souvenir de Melilla?
- Ahhh... eso es una sorpresa
- ¿Cómo en cuánto tiempo vendrías?
- 10, 15 minutos máximo
- Ok, te espero
- Hasta ahora guapa
- Nos vemos, bye
Esa es una versión breve del diálogo, creo que dijimos algunas cosas más que por mi estado no recuerdo... Apareció en mi puerta y entre sueños le extendí los brazos (y digo entre sueños porque me quedé dormida esperándolo). Él extendió los brazos también... Nos abrazamos y nos perdimos un buen rato en un beso. Pero no esos besos apasionados de peli, si no más bien, esos sutiles... muy significativo para nuestra realidad. Traía en una bolsa un red bull para él y un helado de fresa para mi. Conversamos, escuchamos música, vimos videos... pasamos el día juntos.
Llegó Carmen y como siempre abrió mi puerta... Fue muy gracioso ver su cara de susto cuando lo vio. Luego, se dio cuenta que no teníamos nada que ocultar (jajajajaja). Me bañé y salimos los 3... Nosotras a la casa de Betto a seguir celebrando el cumpleaños, él a ver a un amigo.
Siento que fue genial lo que hizo, me gustó y me entusiasmó mucho. Por el momento, eso me basta. Pero me gustaría ver cuántos helados de fresa más van a llegar, cuántos besos significativos, cuántos mensajes y cuántas llamadas. En resumen, me gustaría ver cuánta lana más, trae esta madeja...
sábado, 17 de mayo de 2008
Unos días en Barcelona
Ya han pasado 3 días desde mi regreso a Barcelona y prefiero escribir sobre ello, antes de seguir viviendo cosas en Málaga y empezar a olvidar tan buenos momentos en esa enorme ciudad...
Pasamos la primera noche en la calle como los "guerreros"... Y lo pongo entre comillas porque debo confesar que de guerrera no tengo mucho. Es difícil para mi aceptarlo, pero la verdad es que prefiero las comodidades. Una buena cama donde apoyar la espalda, ducha con agua caliente y relajante, comidas típicas y cualquier antojo de turista que me provoque. Pero bueno, la primera noche frente al puerto... al lado del mirador de Colón.
Luego caminar y caminar... La catedral para empezar y luego sentí que recorrí toda la costa de Barcelona, incluyendo algunas paradas en el Arco del Triunfo y en el parc Ciudatella. Obviamente no fue así, pero eso me pareció. Una explosión de "modernidad" que contrasta seriamente con el "feeling" que tiene el barrio gótico. Pero es justamente ese contraste el que le da un toque especial a la ciudad. Empezábamos a notar el mix de culturas... mientras a Carmen le encantaba eso, yo me quejaba un poco de la falta de identidad catalana (jaja). Pero más que una falta de identidad, se identfican en medio de las variopintas culturas y lenguas que encuentras a cada paso.
El siguiente día empezó bien, cmiendo fruta en el mercado cerca a la Rambla. Claro... No imaginábamos la de lluvia que se nos venía. Aun asi, seguimos turisteando. La pedrera fue la primera parada! Qué demente estaba este Gaudí, a quien poco respeto y admiración le tenía, pero que poco a poco se la fue ganando. Colgaba cadenitas, volteaba todo y ponía un espejo debajo.. y ya! Esa era su maqueta! Salimos de ahí y caminamos un rato por Plaza Catalunya... Empezó a llover más y nos escondimos en una oficina de información. Al rato nos encontramos con Mauro, nuestro salvador en Barcelona... todo un príncipe el muchacho! Nos llevó a "la champañería"... Un lugar que por primera vez en mucho tiempo, me recordó esos huequesillos bien limeños para comer. Todo acompañado de un vino dulce y burbujeante buenísimo... Claro, que nos hizo ver algunas estrellitas a todos. Por último, a "la concha": Un lugar arabesco donde por fin probé esas pipas gigantes con sabor a manzana y un mojito elegantísimo. Seguía lloviendo, así que corrimos a casa (a casa de Mauro).
Tercer día: lluvia. Aún así, a la Sagrada Familia. Esto no contribuyó con el respeto que adquirí por Gaudí porque llovía tanto que ni siquiera pude levantar la mirada para ver tremenda obra de arte. Nos escondimos en un pans and company un rato y finalmente, aprovechamos los 4 minutos de poca lluvia para correr a casa. Cena!!! 11 personas, de diversos lugares... 3 gays! Alguno de los cuales, por sus ocurrencias me hizo recordar a un buen amigo limeño. Comimos, tomamos y nos reimos de todo. Finalmente, a bailar! Arena: Discoteca de ambiente (como diríamos en Lima), cuya frase en la entrada mas o menos decía: Estás siendo invitado a un lugar de gays, respetalos a ellos y lo que haces, si no puedes mejor retírate o serás retirado. Bailando como hace tiempo no lo hacía, hasta las 6am. que nos botaron.
Llegó el domingo... Ya íbamos a más de la mitad de nuestro recorrido! Empezamos en Parc Guell. Gaudí se iba ganando cada vez más mi respeto... Una cosa impresionante el bendito parque y como me encantan las cosas así... lllenas de verde y colores, pues estuvo muy bien! En la noche... Montjuic y sus alrededores. Una fuente impresionante! De lo que más me gustó en Barcelona. Solo era un montón de agua, impulsada por diversas fuerzas de forma coordinada, un poco de luz y música. Eso bastó para un mega espectáculo que casi hace que me salten las lágrimas de la impresión visual. Me quedé con las ganas de volver a ese lugar... Pero bueno, en 20 años regresaré... a ver si para entonces me avanzan un poco más la sagrada familia!!!
Lunes!!! Empezamos en Tibidabo... Un parque de diversiones en la parte más alta de la ciudad... Estaba genial!!! Claro la gracia de subirse a los juegos resultaba un poco cara, pero como regresaré con mis hijos, no hay problema. Preferimos visitar el Sagrado Corazón. Un templo, de esos "insignificantes" que tiene Europa. Para mi sorpresa encontré dentro un escudo peruano... y fuera la vista más impresionante de todo Barcelona! Eran 3 etapas, la última a los pies del Cristo con los brazos abiertos... Es una escultura privilegiada que ve los mejores amaneceres y atardeceres de Barcelona.
Y nuestro último día completo... El estadio del Barça!!! Qué genial lugar... Sobre todo, los vestidores donde uno puede imaginarse las mejores y las peores cosas! Obviamente, la respectiva foto al cholito sotil, que vistió la azul granate allá por los 70's. Un orgullo.. jajajaja! Luego nos sentamos muy tranquilitas frente al Palacio Real, tomando un descanso para luego dar un paseillo por la Rambla del Mar. Un puente flotante que lo ponen en el día y lo quitan por la noche. Y finalmente a la Sagrada Familia por la noche, ahora sí la pude ver y Gaudí se llevó mis palmas. Nos encontramos con un par de peruanos por ahí, pero no hubo mayor interacción. Caminamos hacia la torre, pero ya nos la habían apagado, así que nos fuimos a casa.
Nos quedamos dormidas, le dejamos un detallito a Mauro y luego corrimos al aeropuerto. LLegamos con las justas, pero no perdimos el vuelo! De regreso en Málaga... No puedo decir que Barcelona hizo que olvide las clases, las obligaciones y a cierto muchachito. Pero eso es lo de menos... fueron 7 días geniales! Y aunque no esperaba mucho de Barcelona, me gustó la ciudad y volveré en 20 años... Ese es un pendiente!
martes, 6 de mayo de 2008
Yo también te voy a echar de menos
Pasa que uno se aferra a las historias que creamos en nuestras cabezas. Pasa que pronto, ya no podemos distinguir la realidad de la fantasía y que empezamos a ver lo que queremos ver y no lo que nos muestran. Pasa que escuchamos lo que queremos escuhar con el corazón y no lo que literalmente llega a nuestros oídos. Pasa que sentimos, creemos, nos emocionamos... y todo, sin saber exactamente por qué.
Nos aferramos a quien se nos acerca y nos pregunta nuestro nombre. Nos creemos que este alguien se comió su timidez y tuvo el valor de acercarse, sin que nadie lo presente. Pasa que le preguntamos su nombre, su edad, qué hace; y todo lo creemos sin dudar un segundo. Nos liamos a la idea de que solo será una noche, una vez... Cuando en el fondo nos sentimos incapaces de ello. Tienes una noche perfecta, sales de ahí dejando tu número... Suponiendo que te llamará, te mandará un mensaje o te dará un toque; aunque trabaje de 8 a 8 de lunes a viernes.
Pasa que pasan los días y dudamos si volverá a pasar. Sucede que olvidas la llave de tu casa en su cuarto y temes regresar a ese lugar, pero no te queda de otra. Llegas y solo encuentras indiferencia, o más que eso a alguien frío, lejano. En síntesis, a alguien completamente distinto de quien dejaste la noche anterior. Es ahí que pasa que no sabes si lo volverás a ver, pero te aferras a la idea de que así será. Llega el fin de semana y lo ves. Todo vuelve a ser como aquella noche de hace una semana atrás. Se te acerca y te toma por la cintura, pero más que eso, supones que lo hace para evitar que hables con el brasileño que está a tu lado. Pasa que te dice que eres perfecta mientras te da un beso... Que te carga porque estás cansada y no quieres subir 50 escalones... Que te dice que pasará una noche de la semana contigo y que saldrá de tu casa dándote un beso y sin despertarte... Pasa que te sientes atada a esos detalles, que hasta el momento nadie tuvo contigo pero que no tienen porqué significar nada tampoco.
Pasa que escribes un mensaje tonto y es tan tonto que no vale la pena ser respondido. Pasa que conoces a alguien una tarde y de pronto se encuentran los 3 en el mismo lugar. Mientras conversas con uno, tratas de mostrar tu atención por quien realmente te interesa. Cuando este por fin te dice que quiere irse contigo, tu amiga dice que quiere ir a bailar. Decides priorizar la amistad y él te dice que si es así prefiere irse a su casa. Sucede que al rato te escribe y te seduce un poco el interés que está mostrando. Sucede que pasa la noche en tu casa y a la mañana siguiente se hace amigo de tu amiga. Poco a poco entiendes menos... como si cada semana pasara algo más. Y claro, algo pasa... pero eres tú quien decide emocionarse, porque de cuando en cuando ves lo que quieres ver. Te haces la objetiva diciendo que lo hace por divertirse... cuando la piel te grita al oído que quisieras que fuera diferente.
Buscas excusas para escribir mensajes sin sentido... Para pedir cosas prestadas sobre todo. Sientes que le interesas un poco, tan solo porque te pregunta para qué pediste lo que pediste. Sales a divertirte a mitad de semana, como cualquier otra noche y pasa que tu celular decide no recibir bien los mensajes esa noche. Recibes a las 3am. un mensaje que debió llegarte 8 horas antes y que resulta ser una invitación para ver una peli y pasar la noche juntos. Pero la oportunidad de que sea un poco diferente... ya la perdiste. Pasa que al día siguiente te sientes mal por haber perdido la oportunidad, pero para suerte tuya aparece una nueva. Llegas a casa a las 3am y el va a buscarte. Duermes y te levantas temprano porque a diferencia de los sábados normales, esta vez tienes que estar en la universidad a las 9:30am. Le das la opción de esperarte o de irse... Él decide que es mejor volver y horas más tarde, vuelve. Hasta que es hora de salir nuevamente, es de noche y sales con él y con tu amiga.
Pasa que el miércoles antes del feriado se queda dormido y tú no entiendes porqué no lo ves esa noche. Hasta que por la tarde recibes un mensaje con una nueva propuesta de verse... Te da 45 minutos y tú le pides 75. Se demora más de la cuenta y a cambio le pides un helado de fresa... que te trae envuelto en papel aluminio. Llega tu amiga y él se va. Llega el viernes y te armas de valor para mandar un mensaje y saber si lo vas a ver. Lo mandas finalmente a las 2am y te llenas de angustia hasta las 5:30 am que te responde. Y te responde diciendo que se vestirá e irá a buscarte. Pasas con él lo que queda de la mañana antes de irte a Granada. Te despides sin decir que te irás a Barcelona el miércoles por una semana. Él se despide sin decirte que se irá a Almería por una semana también y luego a Melilla por una semana y media más.
Te enteras de todo esto por un mensaje de texto en el que él concluye que no se verán por 3 semanas y te dice que te echará de menos...
Nos aferramos a aquello que nos gusta, que es exactamente lo mismo que cuento y escribo. Nos olvidamos que todo empezó rápidamente una noche. Te olvidas de lo poco que hablan y prefieres quedarte con los detalles bonitos. Te olvidas que estarás acá tan solo por unos meses más y ya no sabes qué vivir, ni qué sentir. Eliges creer que es difícil para los dos, cuando probablemente él la pasa mucho mejor de lo que piensas cuando está sin ti. Te aferras a la idea de que te va a echar de menos y le dices que tú también; aunque es muy probable, que solo se tratara de una broma.
Nos aferramos a quien se nos acerca y nos pregunta nuestro nombre. Nos creemos que este alguien se comió su timidez y tuvo el valor de acercarse, sin que nadie lo presente. Pasa que le preguntamos su nombre, su edad, qué hace; y todo lo creemos sin dudar un segundo. Nos liamos a la idea de que solo será una noche, una vez... Cuando en el fondo nos sentimos incapaces de ello. Tienes una noche perfecta, sales de ahí dejando tu número... Suponiendo que te llamará, te mandará un mensaje o te dará un toque; aunque trabaje de 8 a 8 de lunes a viernes.
Pasa que pasan los días y dudamos si volverá a pasar. Sucede que olvidas la llave de tu casa en su cuarto y temes regresar a ese lugar, pero no te queda de otra. Llegas y solo encuentras indiferencia, o más que eso a alguien frío, lejano. En síntesis, a alguien completamente distinto de quien dejaste la noche anterior. Es ahí que pasa que no sabes si lo volverás a ver, pero te aferras a la idea de que así será. Llega el fin de semana y lo ves. Todo vuelve a ser como aquella noche de hace una semana atrás. Se te acerca y te toma por la cintura, pero más que eso, supones que lo hace para evitar que hables con el brasileño que está a tu lado. Pasa que te dice que eres perfecta mientras te da un beso... Que te carga porque estás cansada y no quieres subir 50 escalones... Que te dice que pasará una noche de la semana contigo y que saldrá de tu casa dándote un beso y sin despertarte... Pasa que te sientes atada a esos detalles, que hasta el momento nadie tuvo contigo pero que no tienen porqué significar nada tampoco.
Pasa que escribes un mensaje tonto y es tan tonto que no vale la pena ser respondido. Pasa que conoces a alguien una tarde y de pronto se encuentran los 3 en el mismo lugar. Mientras conversas con uno, tratas de mostrar tu atención por quien realmente te interesa. Cuando este por fin te dice que quiere irse contigo, tu amiga dice que quiere ir a bailar. Decides priorizar la amistad y él te dice que si es así prefiere irse a su casa. Sucede que al rato te escribe y te seduce un poco el interés que está mostrando. Sucede que pasa la noche en tu casa y a la mañana siguiente se hace amigo de tu amiga. Poco a poco entiendes menos... como si cada semana pasara algo más. Y claro, algo pasa... pero eres tú quien decide emocionarse, porque de cuando en cuando ves lo que quieres ver. Te haces la objetiva diciendo que lo hace por divertirse... cuando la piel te grita al oído que quisieras que fuera diferente.
Buscas excusas para escribir mensajes sin sentido... Para pedir cosas prestadas sobre todo. Sientes que le interesas un poco, tan solo porque te pregunta para qué pediste lo que pediste. Sales a divertirte a mitad de semana, como cualquier otra noche y pasa que tu celular decide no recibir bien los mensajes esa noche. Recibes a las 3am. un mensaje que debió llegarte 8 horas antes y que resulta ser una invitación para ver una peli y pasar la noche juntos. Pero la oportunidad de que sea un poco diferente... ya la perdiste. Pasa que al día siguiente te sientes mal por haber perdido la oportunidad, pero para suerte tuya aparece una nueva. Llegas a casa a las 3am y el va a buscarte. Duermes y te levantas temprano porque a diferencia de los sábados normales, esta vez tienes que estar en la universidad a las 9:30am. Le das la opción de esperarte o de irse... Él decide que es mejor volver y horas más tarde, vuelve. Hasta que es hora de salir nuevamente, es de noche y sales con él y con tu amiga.
Pasa que el miércoles antes del feriado se queda dormido y tú no entiendes porqué no lo ves esa noche. Hasta que por la tarde recibes un mensaje con una nueva propuesta de verse... Te da 45 minutos y tú le pides 75. Se demora más de la cuenta y a cambio le pides un helado de fresa... que te trae envuelto en papel aluminio. Llega tu amiga y él se va. Llega el viernes y te armas de valor para mandar un mensaje y saber si lo vas a ver. Lo mandas finalmente a las 2am y te llenas de angustia hasta las 5:30 am que te responde. Y te responde diciendo que se vestirá e irá a buscarte. Pasas con él lo que queda de la mañana antes de irte a Granada. Te despides sin decir que te irás a Barcelona el miércoles por una semana. Él se despide sin decirte que se irá a Almería por una semana también y luego a Melilla por una semana y media más.
Te enteras de todo esto por un mensaje de texto en el que él concluye que no se verán por 3 semanas y te dice que te echará de menos...
Nos aferramos a aquello que nos gusta, que es exactamente lo mismo que cuento y escribo. Nos olvidamos que todo empezó rápidamente una noche. Te olvidas de lo poco que hablan y prefieres quedarte con los detalles bonitos. Te olvidas que estarás acá tan solo por unos meses más y ya no sabes qué vivir, ni qué sentir. Eliges creer que es difícil para los dos, cuando probablemente él la pasa mucho mejor de lo que piensas cuando está sin ti. Te aferras a la idea de que te va a echar de menos y le dices que tú también; aunque es muy probable, que solo se tratara de una broma.
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