miércoles, 12 de agosto de 2009

Los príncipes de otras princesas (1)

El príncipe de ruta

Él viste de uniforme y se levanta temprano. No conduce autos, pero sí aviones. Es extrovertido, lo justo y necesario para una chica tímida. De aquellos que se sientan a tu lado, aunque existan muchos asientos vacíos. Te pregunta cualquier cosa y se vale de eso para comenzar una conversación de varias horas. Le gustan las películas de suspenso, pero las comedias románticas también. Sabe de pescados y un tanto menos de vinos. Conversa, conversa mucho y es entretenido. Se ensucia un poco cuando come, pero no ronca y deja todo muy limpio. Te invita algo de comer e intercambia productos. Muestra su identificación con orgullo (aquella que al morir deberá poner en su boca) y tiene la misma edad que tú. Cuenta algunas historias interesantes y no se burla cuando no sabes algo. Es de esos que conoces en el camino y que esperas volver a encontrar bajo las mismas circunstancias. Carga su vida a cuestas, en seis paquetes que mete en una bodega con desconfianza. Sin embargo, es capaz de confiar en ti y dejar su computadora a tu cuidado. Inspira confianza también, al punto de que a pocas horas de conocerlo podrías aceptar su ofrecimiento de llevarte a casa. Tiene sonrisa amplia y un bronceado permanente. Pide tu teléfono prestado para llamarse a sí mismo y guardar tu número. Este príncipe tiene algunos sueños que se entrecruzan con los tuyos y un pasado con algunas coincidencias también. No conoce muy bien la capital porque cual nómade ha ido de ciudad en ciudad. Eso ha hecho que guarde pocos amigos y menos amigas. Tiene voz cálida, con la luz prendida y con la luz apagada. Vive lejos, más lejos de lo normal; pero "tiene familia". Te cuenta películas que no has visto y hasta te cuenta un poco las que vas a ver. Este príncipe tiene todas las ganas de ser un caballero, pero no lo logra cuando se topa con niñas poco acostumbradas a esos. Guarda un poco de misterio y te deja las ganas de querer saber más. Es un niño disfrazado de guerrero. Con muchas ganas de volar porque hasta el momento es lo único que ha aprendido a amar.

No hay comentarios: