domingo, 9 de noviembre de 2008

Y a ti, ¿qué te emociona?


"CREO QUE ANTES ÉRAMOS DIFERENTES, NOS EMOCIONÁBAMOS MÁS SEGUIDO... NO DIGO QUE USTEDES SEAN MÁS FRÍOS, PERO ES DIFERENTE"

Hoy me encontré con alguien que me preguntó qué se sentía terminar la universidad. Considerando que aún no la he terminado y que este ciclo me está resultando poco entretenido, por no decir aburrido, pensé en mi respuesta y sinceramente creo que no me emociona tanto. No sé si se trate de un tema de generaciones, pero sí estoy segura de que no se trata de que seamos más fríos. Quizás, solo nos emocionamos por cosas distintas.

Terminar el colegio, la universidad, tener un trabajo, darle un tiempo a algo que te guste (arte, deporte, afición, etc.), entre otras cosas; resulta muy "normal". Y con normal, no quiero decir que que se trate de un patrón o modelo a seguir, ni mucho menos que sea lo que nos hace una "mejor persona" o una "persona feliz". Pero sí son cosas que finalmente, vemos como procesos evidentes y que reconocemos como etapas que terminan.

No me emociona terminar la universidad con la misma intensidad con la que me emocionan cosas más simples. Me emocionan las coincidencias y los encuentros espontáneos. Me emocionan las conversaciones largas, con o sin sentido. Los reencuentros y los pequeños instantes en los que una espera llega a su fin. Ver, tener o recibir un gesto amable de un desconocido. Me emocionan las personas que sonrien cuando te saludan, sobre todo si es el encargado de la puerta o entrada de algún lugar público. Los detalles. Me emociona cuando alguien se acuerda de algo muy específico que vivimos juntos. Ver que alguien realmente cree en algo o ver una verdadera pasión en una persona. Y como dice un amigo mío... me emociono también al ver partidos, al jugar poker, al comer algo muy rico, con la ficción en cualquier formato, ver a un niño lindo y compartir buenos momentos con la gente que quiero.

Todas estas cosas que provocan un salto en nuestros organismos (jaja) son las que nos indican que seguimos vivos. Pero no en términos de respiro, me late el corazón y funcionan mis riñones. Si no en términos de pienso, creo (en sus 2 formas verbales), siento, sueño, aprecio y me aprecian. Sin embargo, aunque suene paradójico, todo esto siempre termina por traducirse en reacciones puramente orgánicas o físicas. Te tiemblan y transpiran las manos, sientes determinado voltaje que recorre tu cuerpo, algo que solemos llamar "mariposas" vuelan en tu estómago, la temperatura de la sangre aumenta, se te eriza la piel, salivas, el típico nudo en la garganta y hasta se te escapa una sonrisa.

A veces son emociones largas, pero prefiero, sin duda, esas que duran tan solo unos segundos. El hecho de ser efímeras y de pasar tan rápido le otorgan un valor especial. Uno, al menos yo, se siente privilegiado por haber estado en el lugar y momento preciso. No cambiaría esos segundos vividos por nada, ni siquiera esos que ya pasaron al olvido. En su momento me sacaron una sonrisa, me hicieron soñar o reflexionar y algnos incluso, me cambiaron la vida para siempre.

Por cierto... no me he olvidado de las emociones negativas, pero ha sido un buen fin de semana y no quería arruinar las emociones acumuladas en estos 3 días.

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