QUIEN SE QUEDA Y QUIEN SE VA
Para quien se va el tiempo se hace corto rápidamente. Cada día parece el último, cada día se hace se más difícil vivirlo en la llamada "plenitud". Quien se queda piensa constantemente en el vacío que dejará el otro, en las huellas que está dejando y en los espacios vacíos que nadie más llenará. Quien parte, empieza a ver todo borroso y se llena de cobardía mientras toma los últimos riesgos que le presenta su aventura. Quien se queda da todo de sí para hacer que el otro recuerde su viaje con alegría, para hacer que los últimos momentos sean inolvidables.
Quien se va tiene un nudo en la garganta constante, que no le deja hablar. Quien se queda tampoco tiene palabras, pero le quedan los detalles. Juntos evitan el momento, no hablan del tema y disfrutan el tiempo juntos. Quien se va no quiere irse y quien se queda evita pedirle al otro que no se vaya. Ambos tienen miedo de darlo todo, ninguno quiere dejar de decir lo que siente. Ambos se quedaran callados y se diran todo de otra manera, a ambos les faltaran cosas por decir (o quizás no).
Se acerca el momento... el momento llega y pasa. Rápido, silencioso y truculento. Me deja pendientes, juega conmigo de mala manera. Deja todo en formato "sueño", del que hace falta despertar, para conocer su porcentaje de realidad.
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