Y acabó la aventura... como en tono de broma solíamos llamar Claudio y yo a este viaje. Las despedidas fueron muchas, una detrás de otra e inevitablemente tuvo que llegar la mía.
Sábado por la noche en el Shamrock (después de la mega borrachera que me pegara el viernes, la cual me hizo cumplir alguna de mis fantasías) me encontraba en el lugar de siempre, con la gente de siempre, con mis amigos, con aquellos que QUIERO; pero apenas esa noche empezamos a confesarlo. Esa noche salimos Carmen, Félix y yo hacia una fiesta frustrada que se convirtitó en unas cervezas en la plaza de La Buena Sombra. Luego caminamos sin prisa hacia el Shamrock... era la última noche ahí.
El amigo que hice semanas atrás el día que España campeonó la Eurocopa quería despedirse de mí, aunque creo que era yo quien más quería que nos viéramos. Dejó que sus amigos fueran a Benalmádema y me dio el alcance en el Shamrock. Nos sentamos en el VIP y estuvimos conversando la mitad de la noche. Contradictoriamente, quería estar también con Pablo, aunque de una u otra manera sabía que el resto de la noche sería nuestra. Algo de celos hubo, según Carmen sobre todo... Me acerqué con Pepe hacia la barra donde se encontraba Pablo y un par de caras feas suyas me bastaron para cohibirme totalmente. Pasaron las horas rápido... Pablo se iba acercando y Pepe me regaló el llavero del Málaga que tenía 7 años de antiguedad por lo menos. Aprecié mucho el gesto... Pablo me pidió que nos fuéramos y le dije que sí sin problemas, excepto por la penita que significaba para mí dejar a mi AMIGO Pepe, a quien le dije la verdad y por suerte se lo tomó en muy buena onda. La primera despedida fue Joaquín... el primer te quiero, el primer te voy a extrañar terriblemente, el primer abrazo fuerte que te deja una sensación que esperas no olvidar nunca. Luego, ya fuera, vino la despedida con Beto 2 en la cual no me detendré porque lo volví a ver al día siguiente.
Me fui con Pablo... No sé si él lo notó, por ratos me pareció que hacía exactamente lo mismo que yo, pero no lo sé. Caminé lento, tomé su mano un par de veces, lo miré mucho, trataba de grabar cada instante en mi mente (aunque lamentablemente ahora note que empiezan a borrarse). Caminamos por última vez ese camino y lo hicimos juntos, como ya lo hacíamos desde hace 3 meses. Hacíamos bromas y conversábamos un poco; pero no podía evitar sentir que era la última vez de casi todo. Él tenía hambre... cociné para él por segunda y última vez. Comió rápido y emocionado como un niño. Vimos alguna serie en el ordenador... no recuerdo cual, pero seguramente algún capítulo ya visto. Hicimos el amor, creo que lo hicimos, así lo sentí. En algún momento me susurró al oído: "Tú eres mía para siempre". A algunas les ofende, poco me ofendió a mí... Me iba en menos de 24 horas y no me importaba ser suya eternamente, quería serlo! Quisiera habérselo dicho y las palabras se me atragantaron en la garganta. No pude... Me quedé callada y lo abracé muy fuerte. Lo miré a los ojos incansablemente y él hizo lo mismo... Aún puedo ver su rostro, con la tenue luz amarilla de fondo y el brillo de una gota que caía en su mejilla. Nos abrazamos y me quedé dormida... Luego me desperté y el durmió todo el día, jaja, como siempre.
Llegó Carmen y estuvimos los 3 un buen rato... Se fue... La noche del domingo empezó con la llegada de Kino. Salimos con Carmen y cenamos hamburguesas. Nos encontramos con Borja... ¡Qué tipazo! Nos divertimos los 4. Hasta tuve la oportunidad de despedirme de algunos personajes franceses que aparecieron en el camino. Volvimos al centro por las despedidas que me faltaban. No sin antes pasar por Gibralfaro por última vez y ver la preciosa vista de Málaga de noche. Estuvimos en el Velvet un rato... Me despedí de Betto, de Borja, de Beto 2, de Diego y de Abslam. Fuimos a la casa de Kino a buscar el coche y Pablo nos dio el alcance. Íbamos los 4... Pablo y yo atrás... Las palabras se me atragantaban nuevamente... Me quedé en silencio. Me regaló su porta-tarjetas. Dije gracias ligeramente y me quedé callada.
Recogimos mis cosas, mientras compartimos el último porro juntos (incluyendo a Carmen). Me regaló 4 DVD's de los Simpsons, que vimos juntos una y otra vez en estos 3 meses. Le regalé mi llavero del Principito, aunque sabía que no entendería lo que ello significaba para mí. No se lo expliqué tampoco. Entramos al elevador por última vez, poco era lo que decía y el seguía haciendo bromas cada cierto tiempo. Guardamos las maletas y nos sentamos juntos nuevamente. Quería decirle muchas cosas y no podía... En el aeropuerto hice el check-in y él me acompañó... Y yo seguía en silencio. Me dejó su mechero también. Lo abrazaba y le tomaba la mano tratando de darme el valor, la fuerza, la coordinación, la coherencia, la entereza de decirle lo que sentía en ese momento, pero no lo logré. Le dije que volvería cuando fuera millonaria, me dijo que esperaba que fuera pronto. Abracé a Kino, abracé a Carmen... Besé y abracé a Pablo, pero no pude decirle nada. Me dijo que nos mantendríamos en contacto siempre e hice un gesto afirmativo con la cabeza. Me fui y aún recuerdo su imagen despidiéndose de mí.
Los extraño terriblemente...
1 comentario:
Es asi cuando se es como somos... no puedo decir mucho al respecto, pero creo que las experiencias que involucran a todos los sentidos son aquellas que dejan huella en nosotros. Amiga te amo!!! tu lo sabes, yo lo se, y nosotros lo sabemos...
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