lunes, 21 de abril de 2008

La historia de una despedida de soltero!!!

Son las 3:08 am. Y como tengo que esperar a que mi ropa termine de dar vueltas en la centrífuga, pues pensé que era un buen pretexto para escrbir... Sobre todo, acerca de las aventuras de una mexicana y una peruana, un sábado por la tarde en Málaga.

Carmen llegó como a las 4pm. (si alguien quiere saber de dónde pues pregunte)... Y yo, que no había comido nada de pura flojera y xq el refri estaba vació, le dije: "Vamos, te invito un creppe". Cogimos el paraguas (para abreviar, xq en realidad salimos y nos dimos cuenta q debiamos regresar por el) y salimos en dirección al centro, pensando en nada más que masa y chocolate! Sin sospechar las maravillas que Málaga tenía para nosotros esa tarde.

Pasamos por la calle Larios y obviamos a una mujer que repartía volantes. Obvio... buscabamos comida y cuando uno tiene hambre deja de lado los detalles importantes de la vida. Encontramos una cafetería vacía, pedimos lo que nuestro estómago nos indico. Comimos con el gusto más gustoso que jamás hayamos podido tener. Y luego, nos dirigimos, yo hacia mi hogar y Carmen a la parada del bus.

Cuando volvimos a pasar por Larios, había un buen número de incautos mojándose bajo la lluvia. Con carteles celestes que tenían un gran ojo impreso. Al fijarnos, nos dimos cuenta que había un fotógrafo y decidimos averiguar más. Se trataba de un proyecto llamado "La mirada andaluza" que consistía en una serie de cosas que no explicaré en este momento xq no tengo ganas (si quieren luego me preguntan). Al final, decidimos participar... Saldremos en algunas fotos (bueno, yo no sé xq estoy chikita y todos estaban delante mío) y nuestros carteles en una exposición que recorrerá todo andalucía. Luego, de que el fotógrafo agradeciera a todos los incautos que quedábamos ahí parados, decidimos seguir con nuestro camino.

Tomamos una ruta que en verdad, no recuerdo bien. Se cruzaron en nuestro camino un grupo de más o menos 7 hombres que bailaban a ritmo de acordeón afuera de un bar llamado "Lo Güeno" (creo). Estaban bien pedos (borrachos en idioma peruano)! Ello fue causal de nuestras risas mientras caminábamos para cruzar a través de ellos. Como nuestras sonrisas son perfectas, obviamente este grupo de hombres nos invitaron a bailar y unas cuantas copas. Sin saber cómo, terminamos con nuestras copas de San Miguel, bailando y haciendo aerobics en plena calle, acompañadas por estos hombres y una orquesta conformada por 3 acordeónes, que luego fueron aumentando. Yo bailé tango, canté cielito lindo y miré fijamente a los ojos de uno de ellos. Pequeño como yo, pero seguramente mucho mayor. Los del bar nos pidieron que por favor nos vayamos... Aparentemente, el ruido causado por la felicidad de estos hombres molestaba a un grupo de vecinos. Nos propusieron seguirlos y luego de dudarlo dijimos... ¿xq no?

Llegamos a un segundo bar... Y la cosa se puso aun mejor. El paraguas, tan útil en una semana que pronosticaba lluvias, fue regalado al NOVIO. Resulta que se trataba en total de 15 hombres, cuyas edades fluctuaban entre los 25 y los 32; gran parte de ellos de Segovia, pero viviendo en Madrid; y todos celebrando la próxima boda de Rodrigo, el NOVIO. Luego de que el paraguas fuera declarado "el primer regalo de bodas" y que el novio cantara y bailara "I'm singing in the rain" bajo la lluvia de Málaga seguimos divirtiéndonos. Unas canciones, unas copas más, unas conversaciones por ahí... Hasta que fue hora de la cena, pero evidentemente, primero a cambiase al hotel. ¿Los acompañamos?... ¿xq no?

Caminamos hacia la calle Carreterías. Llegamos al bar del hotel donde solo se quedaron con nosotras 3 de ellos. Juan (el de los ojos que vi desde un inicio), uno al que le decían Sánchez e Ignacio. Conversaciones, risas, más copas... Carmen y yo, no podíamos creer lo que estábamos viviendo. En medio de esas conversaciones, se dio una con Juan, que me fue dejando las cosas claras:

- No yo no converso mucho.
- Ah no?
- No, mi novia no me deja... (momento de silencio en el que se tomó un trago de cerveza)

Luego fueron llegando al bar, como haciendo el grupo para por fin ir a cenar. Y luego de hacernos acreedoras de 2 camisetas, que nos hacían miembros oficiales del club (todos traían una con fotos divertidas del novio), los acompañamos caminando hacia el restaurante en el que cenarían.

Al llegar, tuvimos la maravillosa suerte de escuchar cantar a un señor, que seguro tenía más de 80 años, a quien habían conocido el día anterior. Luego de ese momento tan malagueño... nos preguntaron si cenábamos con ellos. Respondí que solo habíamos salido por un creppe y que no traíamos dinero. Juan me miró y me dijo: "Ya luego vemos eso...". Yo al igual que Carmen, lejos de ser parte del promedio de chicas de 22 y 23 años, no estábamos dispuestas a aceptar tremena cena de 40 euros por persona. Me moría por quedarme con ellos, por lo buena onda y divertidos que eran... seguro Carmen también. Pero no queríamos que nos paguen esa cena, eso lo teníamos claro. Nos negamos, pero dejando en pie la propuesta de encontrarnos en unas horas. Juan me pidió mi número y yo apunté el suyo. Y así nos despedimos... momentáneamente!

No hay comentarios: