domingo, 16 de mayo de 2010

"Estábamos juntos y me olvidé del resto del mundo"

Estábamos juntos y te vi dormir por una hora o más... En esos minutos besaste el aire, respiraste fuerte y despacio. Me incliné para adoptar una posición en la que parecía que me mirabas... Tu piel descansaba también sin mayores sobresaltos, pero tus pies se movían y pretendían saludarme. Juntaste los brazos y los abriste... Dejaste que la luz le diera a tu rostro y luego te ocultaste de ella. Busqué la sábana y el edredón para abrigarte y luego de eso, te acurrucaste. Te fastidiaba un poco la ropa y te movías cada vez que yo lo hacía. Tu cabello aún parecía húmedo y tus labios permanecían cerrados. Mi niño... Un pequeñito cansado de las tristezas, del mal humor y de las frustraciones. Un alma que descansa y no cuando está a mi lado. Traté de acomodarme a tu lado, pero mis miedos no me permitían encajar bien en tu lado derecho y en el lado izquierdo hacía demasiado frío. Te vi dormir por una hora y luego fui repitiendo una frase en mi mente para ver si lograba adormecerme... Me senté en el suelo y me preguntaste porqué me escapaba, así que volví a tu lado. Mi alma pesaba tanto que no me dejaba dormir, me despertaba a través de mis sueños y mis pesadillas... Una de ellas me hizo despertar llorando... Uno de ellos me hizo querer seguir durmiendo... Y finalmente, ahí estábamos, inmóviles (dormidos y despiertos). Con poco margen en la cama, con pocas lágrimas restantes y la fe puesta en el presente.

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