lunes, 20 de julio de 2009

Ya no quiero despedidas



Hace un año puse un pie sobre una esquina de la misma manzana en la que hoy me encuentro.Se suponía que volvía a casa y nunca me había sentido tan extraña... Hoy, en la misma manzana, pero en otra esquina, el dolor en la panza se mantiene... La sensación de tristeza permanece y sigo soñando con misterios imposibles.

Hoy, como hace un año, siento que vuelvo a empezar... Porque ayer, como hace un año y un día, senti que volvi a caer... Porque el sábado, como hace un año y 2 días sentí que volvi a despedirme...

Quiero que esta vez, la caida no me deje volver a caer...Y quiero cambiar las despedidas por saludos eternos que se confundan en la mediocridad de las sonrisas... porque en esa mediocridad es que son más sinceras... Quiero guardar en mi famosa cajita, los recuerdos de lo que pudo ser... Porque esos son los únicos que me hacen daño... Lo que pasó, no... Esos recuerdos me hacen fuerte, me demuestran siempre que valio la pena.

Hace un año tomé un avión que me trajo de regreso a casa y hoy sintiendome aún una extranjera que no encuentra su lugar y su momento... Tomaré otro. Uno más simbólico que me lleve de regreso a Jessylandia, donde las flores en la pared no solo huelen, si no que además se vuelven realidad. Y ya no quiero despedidas... Porque sé que vendrá conmigo, quien tenga que venir. Y quien se quede en el camino se pierde mi mundo perfecto. Donde la culpa es solo parte de las pesadillas, el rencor es solo un sabor muy amargo de helado para gustos refinados, donde la tristeza solo existe para los artistas que quieren inspirarse una tarde cualquiera... Porque desde hoy decido que lo malo, solo me hará daño si dejo que lo haga. Porque tuve un curso intensivo de rudeza desmedida y la ausencia de paciencia (que siempre existió), fue la mejor maestra que tuve.

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