
El "te echare de menos" de hace dos post, tuvo un final feliz... casi de película desde mi punto de vista. Y digo casi, porque no fue algo rimbombante ni mucho menos, pero fue la clase de detalle que siempre nos gusta vivir, venga de quien venga, o no?
Habíamos dejado la acción, cuando el individuo este se fue de viaje a Almeria y Melilla; yo por mi lado viajé a Barcelona. Regresé el miércoles 14 y el debía regresar el domingo 18 (obviamente, por las circunstancias de la disque relación que mantenemos, pues no tenía la más mínima idea de a qué hora). Por suerte, el cumpleaños de Carmen y de Betto (mi amigo y queridísimo por toda erasmus que pasa por la barra del Shamrock) hicieron que el fin de semana se hiciera ligeramente más llevadero. Claro que igual fue el fin de semana más largo desde que llegué a Málaga, y no solo porque salimos de miércoles a domingo, si no también, porque aunque me cueste confesar, la ausencia de este individuo y la "separación" por el tema de los viajes no me tenía tranquila.
Pasó el fin de semana, en medio de franceses, belgas, brasileños, mexicanos, alemanes, austriacos... etc. Todos muy divertidos, pero lejos del "tipo" de diversión que yo quería para mi fin de semana. La pasé muy bien igual, no le reprocho nada a mis 5 días de alcohol y diversión!
El sábado, o bueno, ya domingo regresé con Carmen a casa. Eran las 7:30am. Discutimos un rato por un marroquí que se viene interponiendo en nuestro camino (jajaja), pero la historia podría ser digna de todo un post, así que no la contaré ahora. Se quedó un rato en mi casa y luego se fue a la residencia. Me disponía a dormir con mucha dificultad por 2 motivos... Una basurita en mi ojo izquierdo y una pestaña en mi ojo derecho. Apenas empezaba a conciliar el sueño, como a las 9:30am. cuando sonó mi móvil...
Entre sueños vi quién me llamaba a esas horas de la madrugada y vi su nombre. Me desperté de un salto. Contesté...
- Hola!!! Cómo estás?
- Cómo estás?
- Yo bien y tu?
- Aquí... Acabo de llegar después de 8 horas en barco.
- Y, ¿Qué tal Melilla?
- Bien, trabajando... ¿Tú? ¿Estabas durmiendo?
- No podía porque me fastidia el ojo izquierdo.
-¿Te apetece que vaya a tu casa y hacer algo?
- ¿Qué me trajiste de souvenir de Melilla?
- Ahhh... eso es una sorpresa
- ¿Cómo en cuánto tiempo vendrías?
- 10, 15 minutos máximo
- Ok, te espero
- Hasta ahora guapa
- Nos vemos, bye
Esa es una versión breve del diálogo, creo que dijimos algunas cosas más que por mi estado no recuerdo... Apareció en mi puerta y entre sueños le extendí los brazos (y digo entre sueños porque me quedé dormida esperándolo). Él extendió los brazos también... Nos abrazamos y nos perdimos un buen rato en un beso. Pero no esos besos apasionados de peli, si no más bien, esos sutiles... muy significativo para nuestra realidad. Traía en una bolsa un red bull para él y un helado de fresa para mi. Conversamos, escuchamos música, vimos videos... pasamos el día juntos.
Llegó Carmen y como siempre abrió mi puerta... Fue muy gracioso ver su cara de susto cuando lo vio. Luego, se dio cuenta que no teníamos nada que ocultar (jajajajaja). Me bañé y salimos los 3... Nosotras a la casa de Betto a seguir celebrando el cumpleaños, él a ver a un amigo.
Siento que fue genial lo que hizo, me gustó y me entusiasmó mucho. Por el momento, eso me basta. Pero me gustaría ver cuántos helados de fresa más van a llegar, cuántos besos significativos, cuántos mensajes y cuántas llamadas. En resumen, me gustaría ver cuánta lana más, trae esta madeja...
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