Orlando sueña despierto, por las noches sobre todo.
Y sueña despierto porque sabe que todo se hará realidad.
Va y viene con varitas mágicas de cartón corrugado.
Regando magia indiscriminadamente...
Mágicamente, se aleja del cómo, del cuándo, del dónde.
Y vuela.
Orlando vive en medio de lagos celestes.
Donde tira monedas de chocolante
esperando que el agua se tiña un poco.
Se acuesta entre piedras blancas y blandas...duras y oscuras
Pero no se queja.
Orlando ha empezado a dejar pedazos de sí mismo en el mundo...
En la gente y sus deseos.
En los dulces y en los salados.
En el cielo y en la tierra.
Y aunque no es gigante su alma alcanza para todos...
Un poco para mí también.
Orlando camina sin desgastarse,
llora sin acongojarse
y duerme sin despertarse.
Y aunque hace días que no lo veo... sé que me escucha...
yo lo escucho a él y se que duerme bien.
Y en mis sueños aparece, me sonríe con la mirada de siempre...
Orlando no tiene reparos,
aunque anda reparando y reparando.
Su inteligencia lo guía
y su corazón lo llama 5 veces por semana.
Y mientras Orlando sonría,
todos sabemos que todo andará bien.
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