Mientras avanzaba, no noté los minutos que perdía... Las ilusiones de un paisaje distinto, con olores distintos y texturas diferentes... Me dejé llevar y me costó hacerlo. Subí en medio de tormentas de gran dimesión, me desintegré y me reintegré. Caí en suaves camas de algodón, me aferré a cortinas que cayeron por mi propio peso... Me acomodé y dormi. Y no reparé en los charcos que quedaron en el piso, no siempre.
En ocasiones con sabor a aceituna... te recuerdo. Y pienso en lo que no es, y quiero lo que no existe, y deseo lo que es imposible. Te recuerdo y la habitación aún se tiñe de lila... de negro. Me siento y respiro... Confío en el tiempo y en un futuro poco confiable. Te escribo... Te escucho... Te extraño y quiero que vuelvas... Pero nunca lo suficiente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario