En tu ausencia y en medio del arte encontré el sentido de algunas cosas... Te extraño de manera "casi" inagotable, me haces falta, de vez en cuando, en cada paso que doy... Me encantaría tenerte cerca en este momento. Pienso en tí... Siempre... En el camino, en la partida y en la llegada... En lo oscuro, en lo claro, en lo indefinido... En lo azul, lo blanco y lo celeste... Estás en lo que pienso y por ende en lo que sueño, en lo que creo y en lo que creo... No quiero extrañarte más... Solo lo necesario. Las horas deciden pasar más lento cuando tus pies no dejan huellas en el tapizón negro. El verde se ve un poco más frío... Las almohadas sobran y el espacio que anoche parecía pequeño, me queda un poco grande. Me dejaste en una mañana soleada, que raramente se nubló el resto del día... Me dejaste un dolor en el ojo derecho, parecido al tuyo, pero mío... Caminaste hacia la esquina y te alejaste, sin dejarme en realidad. Sin dejarme, pero dejándome algunas cosas... tuyas pero mías... Vuelve... Con el día si es posible, si no, un poco más tarde... Pero vuelve... Mancha el tapizón, utiliza la colcha, duerme hasta tarde, come plátanos, toma café con mucha azúcar, gáname en el fut, pierde en otros juegos... Vuelve de tarde o de noche... LLega sin flores, con un perfume de nombre japonés... O sin el perfume, pero quédate a mi lado... Y no vuelvas a dejarme de mañana.
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